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Sesión 24/01/2009

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DaKrom
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MensajeTema: Sesión 24/01/2009   Vie 13 Mar 2009, 11:41

Jugadores:
Juanolo [Myt]
Hor-Dulkar [Hor-Dulkar]
Quarion [Quarion]
Ixel [Shaard]
Laura [Dri]
DaKrom [Sêdinel]

============================

Prisionero

Escoltado por varios guardias fui llevado y encerrado a una pequeña habitación, donde pronto fui
visitado por el sargento acompañado de su escolta, y se dirigió a mi viéndome como un humano:

-¿Quien eres?, ¿qué haces aquí?, Responde !!-
-Señor, soy un cazador que trabaja para un pequeño poblado allá al noreste, ha sido atacado y huía de la muerte en busca de lugar seguro-

-Más bien tienes pinta de espía.-
-Por favor señor, déjeme quedarme tras sus empalizadas, aquí estaré a salvo, sois muchos y a aquí no se atreverán a atacar.-

-¿Estás sólo o hay más cobardes que han huido como tú?-
-Estoy sólo señor, los demás fueron presas de aquellas criaturas que atacaron el poblado.-

-¿A qué dios rezas?-
-A aquel que me dé de comer. Por favor, no me haga marchar, aquí estaré seguro, bajo su protección y la de sus hombres.- Sabiendo quienes eran y cual era su dios me parecía impertinente pedir piedad... pero continuaba siendo pesado.

-Sargento, si me dejan ir puede que muera, este lugar es seguro.-

Continuaba ya intentando dos cosas además de ser convincente, por un lado intentaba siendo pesado y pidiendo que me quedara lo inverso, y por otro, si me quedaba y me creían, quizás me utilizarían para trabajar, consiguiendo estar cerca de la misión... pero no consegí ninguna de las dos cosas.

-¡Calla estúpido!- ... gritó mientras se marchaban, pero no todos, algunos guardias permanecieron
con migo. Este momento lo aproveché para buscar algún indicio Gustav, el hermano de Sairus, ropa, equipo no habitual en el campamento, algún objeto no propio del lugar, pero no había nada así.

Pasados unos minutos volvieron unos guardias, y fuí trasladado a una caseta de campaña, entre las
cuadras y lo que parecía la caseta del sargento. Estaba levantada por mástiles de madera, sujetada por vientos y cubierta por lona, barriles en su exterior y armas en su interior era lo que se podía ver a simple vista. Una mesa con cajón mantenían en orden y de pie unas extrañas armas de las que poco he oído hablar.

En el centro de la caseta había una gran pica clavada, a la que fuí sujeto con grilletes mediante
cadenas... y así pasaron los minutos.

Una gran algarabía se formó fuera, los caballos relinchaban y los soldados parecian prepararse para algo más que una escaramuza.

-¡Heeee qué ocurre!, ¡soltadme os podría ayudar!- pero no hubo respuesta.- y el estruendo fue
convirtiéndose en silencio, ya sólo se oía de tanto en tanto a los guardias charlar.



La misión

El que hubieran visto al elfo sirvió para que Hor-Dulkar para más desapercibido, invisible y en silencio pasó inadvertido entre la torre de vigilancia. Arrastrándose y sigiloso pasó entre los caballos hasta llegar a lugar donde estaba la información. Y aprovechando el movimiento que el viento provocaba en las lonas de la caseta entró. Sin creerse que estaba conseguido realizó la copia del documento, y acto seguido se retiró de nuevo para poner a salvo la misión.



El rescate

El elfo a pesar de los intentos de escape no conseguía nada, sin embargo, sin el saberlo, en los lindes del bosque desde el que él partiera se fraguaba un plan.

Mientras dejaba pasar el tiempo, oyó una voz fácilmente reconocible a su espalda, Hor-Dulkar había
llegado hasta él. De un fugaz hachazo logró romper las cadenas, y en silencio salieron hasta la empalizada, por donde comenzaron a trepar.

-Hor-Dulkar, gracias por volver, ¿y el plan del enemigo?- Preguntó el elfo.

-A salvo, la lleva Myt hacia el norte.-
La verdad es que tal noticia no agradó demasiado a Sêdinel, ya que tal personaje portador, no le inspiraba demasiada confianza.

Al otro lado ya se oían unos gritos y sonidos de aceros.

Ya al otro lado, el poderoso Quarion sobre su montura había entablado batalla con el enemigo, con
tremendas cargas repartía acero a todo ser cercano que no fuera amigo, y muy cerca permanecía la loba de Dri.

(La misión se había roto.)

A lo lejos, acercándose desde la espesura a través del fangoso terraplén de visión para el fuerte,
venían Dri junto con Shaard.

-¡La loba Sêdinel!, monta, ella te llevará a lugar seguro- Gritó el enano, mientras, la loba ya se
acercaba al verme. Y sirviéndome de montura me alejé de aquel lugar.

Todo transcurrió muy rápido, Quarion junto con Hor-Dulkar hicieron frente a la guardia que a su vez estaba cubierta bajo fuego amigo desde las torres de vigilancia que tenían visión del lugar. Pero con la llegada de Dri y Shaard todo fue aún más veloz, los enemigos cayeron hasta no quedar ninguno, no eran suficiente para parar el oleaje de ataques de un grupo tan fiero.

Y así regresaron al punto de encuentro.

Estando todos juntos había algo que Sêdinel no se podía quitar de la cabeza, y era el perder de nuevo el equipo, por lo que decidido se precipitó de nuevo hacia el lugar donde lo había dejado a pesar de todos los intentos de la compañía para retenerlo. No consiguió nada, fue nuevamente visto desde las torres, esos hijos de Trasgos humanos tenían más visión que los Duergards, y de nuevo se repitió la escena. La voz de alarma hizo salir a unos cuatro hombres que a caballo, esta vez el elfo corrió lo más que pudo logrando ponerse a salvo y llegar de nuevo hasta la compañía, la frustración de apoderó de él... pero traía una sorpresa a los compañeros, aquellos hombres ya estaban cerca, de hecho dos desmontaron para adentrarse en el bosque, muy cerca de
donde estábamos.

Hor-Dulkar lanzó una semilla de aquellas plantas contra las que luchamos para que aquellos humanos se entretuvieran un rato, y Dri lanzó un conjuro, el enredar a las plantas que brotaron de la semilla.

La cosa es que nos alejamos del lugar, Sairus nos insistía en marchar al sur... pero Myt con el documento que debíamos conseguir se dirigía hacia el norte ¿¿??.

Debíamos entregar el documento al sur, y éste se dirigía hacia el norte, osea que todo al garete.

Rápidamente Quarion son su caballo fue en busca de Myt, pero siendo de noche y sin ningún rastro que seguir le fue imposible encontrarlo.



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