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Sesión 03/01/2009

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DaKrom
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MensajeTema: Sesión 03/01/2009   Lun 05 Ene 2009, 11:07

Jugadores:
Hor-Dulkar
Juanolo
Sêdinel

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Tras cruzar los huertos con frondosas frutas preparadas para la recolección (incluso ya pasadas) llegamos a un pequeño pueblo, humilde y envuelto en un silencio anormal. Sólo era audible la fauna lejana, la lluvia y el viento, era por la tarde, los rayos de sol decrecían lentamente hacia una nueva noche.

A nuestra derecha abandonábamos los campos, a izquierda una maraña de vegetación exuberante, y a ambos lados, dispersos, se veían torres de heno acumulado.

Sêdinel intentó localizar huellas que mostraran actividad o paso de habitantes, pero sólo halló huellas de pocos caballos sin llevar a descubrir su origen o destino.
-Hola !!, gente del lugar!, que Tymora sea con vosotros !- Gritó el elfo, pero no hubo respuesta.

(1)Una pequeña construcción de madera a la derecha del camino era el inicio de la aldea. El enano, como siempre, diligente y presto se apresuró a entrar. La puerta no mostraba obstáculo alguno por lo que pudo ser abierta sin necesidad de hachas, en el interior había las normales herramientas de labranza usada por hombres para cultivar el campo, hoces, azadas, soletas, arados y diversos artilugios a tal efecto. Enano y elfo continuaron el camino.

Delante a ambos lados del camino había lo que parecía recintos para el ganado, pero no había rastro de animales, y a la derecha un camino llegaba hasta una casa, así que decidimos indagar en busca de algún rastro de vida.

(2)Una casa aparentemente no descuidada, de piedra y madera, dejaba ver tras su puerta abierta una amplia habitación con una puerta a cada lado, dado que no nos pareció deshabitada desistimos de mirar en su interior y continuamos el camino principal.

-Esto está demasiado tranquilo- dijo Hor-Dulkar al elfo, a lo que éste respondió. -Pues sí, es extraño, deberíamos buscar al jefe del pueblo para que nos explique qué ocurre-

(3)A la derecha, habiendo pasado uno de los establos, había una pequeña casa de madera, muy estropeada y descuidada, las ventanas por la suciedad no dejaban ver nada y la puerta estaba cerrada. El enano hizo alarde de su fuerza y logró abrir la puerta sin demasiada dificultad. Un tremendo hedor emanaba del único habitáculo que formaban las cuatro paredes, en el centro de la cual yacía un cuerpo inerte en avanzado estado de putrefacción. Un esqueleto, con apenas carne era el festín de moscas y gusanos. Aunque en una de sus manos tenía una daga no había rastro de violencia, hacía unas dos semanas que estaba muerto y no había indicios de lo que lo había matado. Ahora la aldea pasaba de ser extraña a ser una aldea fantasma.

(4)A unos pocos metros, en el lado izquierdo y separado por el camino, se se levantaba otra edificación en piedra y madera, ésta aunque descuidada dejaba ver que sus dueños poseían un estatus algo más elevado. Su acabado era mejor y mostraba cierto refinamiento, algo que se constató al entrar en la misma, ya que se podían ver libros, una buena chimenea y mobiliario y adornos de cierto valor. No había habitantes y nuevamente tampoco se mostraban indicios de lucha o desorden alguno.
Al salir vimos a alguien hurgando en nuestras monturas, un humano de pelo blanco, ojeras en sus cristalinos ojos mostraban una cara cansada.
-He! ¿Qué haces mirando en nuestra monturas?- dijo Sêdinel bastante molesto, le había costado mucho rehacer el equipo desde la pérdida en la isla como para que ahora se lo roben tan descaradamente.
-Nada!, vi que estaban sin dueño y las ojeaba- dijo el humano.
-¿Qué pasa? ¿Que miras o coges todo aquello que veas sólo?- inquirió el elfo. -Nosotros hacemos lo mismo en las casas ahora Sêdinel- susurró Hor-Dulkar a su compañero. El elfo vio la realidad de la situación, el habría echo lo mismo así que cambio de tema.
-Pues nosotros somos sus dueños, así que nada de tocar.- ¿Cual es tu nombre? - dijo mientras comprobada el equipo del caballo.
-Mi nombre es Myt.-
-¿Eres del lugar o vives cerca? ¿Sabes qué ha ocurrido aquí en éste pueblo?-
-No, no soy de aquí. Salí de Ankhapur hace dos ó tres días rumbo norte en busca de una caravana pero la he perdido y he llegado aquí.
-Nosotros también acabamos de llegar a este pueblo, pero no hay nadie, ni rastro de los habitantes, sólo queríamos pasar aquí la noche y descansar, pero ahora buscamos alguna explicación a lo que está ocurriendo. Hemos encontrado un cadáver de un par de semanas y es algo extraño. Si quieres nos puedes ayudar a descubrir lo que ocurre y luego que cada cual siga su camino.
-Está bien.- dijo Myt.

(5)Visitamos al Oeste la construcción más grande de las hasta ahora vistas, muy amplia y destinada a cuadras. No hay rastro de animales pero el heno fresco, que damos a nuestras monturas es bien recibido.

Tras salir de las cuadras llegamos a un sendero

(7)Una vegetación más alta de lo normal llegaba desde la mitad del camino que salia de la vía principal hasta la casa. Cubría totalmente al Enano y casi al elfo, sólo el humano podía ver sobre ella. En cuanto penetramos en la hierba y a unos metros de la casa notamos movimiento, algo que nos tocaba nuestras botas, la formación era compuesta por Hor-Dulkar en cabeza, Myt en el centro y Sêdinel en la retaguardia. De pronto cesó el movimiento, y en unos segundos emergió de entre la florida vegetación lo que parecía una flor que parecía una cabeza... nos observaba, seguía nuestros movimientos, se abrió y mostró el aguijón que guardaba en su interior.
Hor-Dulkar sin vacilar atacó, y de un hachazo seccionó el tallo que mantenía erguida a aquella planta. De nuevo volvimos a notar algo lechoso moverse entre nuestros pies, esta vez parecía algo enfurecido, y volvieron a emerger otras tres plantas, esta vez el espolón ya estaba fuera, sabíamos a qué venían.
Una planta atacó a Hor-Dulkar a su izquierda, igual que con Myt, y una tercera a la derecha de Sêdinel. La primera hirió al enano tras éste seccionarle una rama con espolón, asestando un golpe a Hor-Dulkar que lo dejó paralizado, y se dispuso a ir a por el nuevo.
Myt por su parte, logró abatir a la suya con su imponente espada de dos manos, pero no vió el ataque que le asestó la que había petrificado al enano, el espolón se le clavó hondo, inyectando un líquido blanquecino, una sabia que le produciría la misma parálisis que al enano.
Sêdinel acabó con la suya esquivando el ataque, y cambió de armas, cogió el arco para intentar abatir a la última criatura vegetal a distancia e intentar no quedar paralizado para así atender a su compañero y al extraño, pero era demasiado tarde, la planta pudo acercarse lo suficientemente rápido como para atacarle, no tubo éxito, lo que dio oportunidad al elfo para asestarle un disparo a bocajarro dándole muerte. Tras unos segundos y no percibir peligro alguno se dispuso a atender a Hor-Dulkar que poco a poco se fue recobrando el movimiento, igual que Myt. En los segundos que había permanecido en guardia ante cualquier peligro oyó un pequeño y ahogado grito, cosa que comunicó a sus acompañantes, y se dirigió hacia el lugar fuente del sonido donde encontró lo que parecía la fuente de control de esas plantas pero ya estaba muerto, avisó al enano y Myt mediante un silbato de señales que acudieron a verlo.
Se hallaban ahora frente a la casa de piedra y madera con dos plantas, la puerta estaba fuertemente cerrada y a través de la ventanas no habían visto nada por la vegetación de su interior, así que el enano se dispuso a matar a aquella bestia que tenía delante, un portón de fuerte roble, una vez estaba la puerta muerta corrimos a traspasarla y en el interior de la habitación vimos a varios niños con los mismos síntomas que ya conocían Myt y Hor-Dulkar. En el suelo de madera varios agujeros debían haber servido como conductos para las plantas, que habían llegado a entrar y clavado el aguijón a los chicos.

Anochecía, la chimenea nos incitaba a quedarnos y fue lo que hicimos. Intentamos sacar alguna información de los asustados niños que fueron volviendo en sí poco a poco, pero dada la situación y por lo que habían pasado no paraban de llorar. Conseguimos comida de los campos, aunque la fruta un poco pasada aún era comestible y no estaba mal.

Dado que el elfo no tenía demasiado éxito con los niños fue Myt quien intentó sutilmente sacar información.
-¡Tú niño ven!-
-HAAaaaaa Hhhhaaaa !!!- los pequeños lloraban mientras que los mayores estabán demasiado asustados.
-Haber niño, ¿qué sabes de lo ocurrido en la aldea-
-Por favor señor no nos mate, no nos mate, por favor señor, ayúdenos.-
-¿Pero en qué o cómo hemos de ayudaros?-
-Por favor señor no nos mate, no nos mate, por favor señor, ayúdenos.- volvieron a repetir los que no lloraban. La tensión en el hombre con hojeras y pelo blanco comenzaba a hacerse patente.
-¡CAAAALLllaaaaaaaaaoooooosssssss !- gritó con potente voz. La respuesta fue inmediata, los que lloraban cerraron la boca y se acurrucaron entre sollozos, los mayores que contenían el lloro no lograron contener el terror... el silencio se hizo.
-Comenzemos, ¿qué ha ocurrido en esta aldea?-
-Por favor señor ayúdenos, no sabemos cómo han venido, están al Norte del pueblo, allí están y se esconden, ayúdenos, no hay apenas nadie. Salen por todos sitios. En el Norte está el infierno, los demonios que nos llevan. Allí nace el mal.- Decian todos señalando al Norte.

Ya era de noche y no sacamos más a las asustadas criaturas. Los niños permanecían junto al fuego, junto a ellos Myt y Sêdinel. El fuego avivado y las puertas cerradas, tapamos el agujero del suelo con una mesa para impedir la entrada por ese sitio y nos preparamos para la noche.
Hor-Dulkar y Myt hicieron la primera guardia, no ocurrió nada, pero a dos horas de comenzar la segunda, unos golpecitos comenzaron a oírse en la puerta. Primero eran leves y suaves, se fueron intensificando a la vez que crecían en fuerza. El elfo despertó a enano y humano que rápidamente percibieron el sonido, ahora también se escuchaban en las ventanas por donde se veían verdosas ramas como tentáculos intentando romper los cristales.
Hor-Dulkar tomó posiciones en el centro de la habitación, justo atrás Myt permanecía junto a la chimenea encendida, y Sêdinel se situó en los primeros escalones que conducían al nivel superior con el arco y cubriendo a los chicos, si la cosa se ponía fea habría que subir.
Tras unos segundos cesó todo ruido, todo en calma, sólo la lluvia hacia su presencia, y luego la tormenta, la puerta reventó, las astillas inundaron el aire a la vez que los cristales caían dejando paso a varias plantas.
No recuerdo el número, pero varias cabezas de flores atacando con sus tallos irrumpieron en el lugar. Hor-Hulkar hacía lo que mejor sabe hacer, agitó sus hachas con su entrenada maestría creando una danza de sangre (sabia en este caso) y asestando golpes mortales. Myt con su espada de dos manos no dejaba tallo vivo, sus barridos por el aire significan el beso de la muerte, y Sêdinel realizaba disparos certeros ayudando a los compañeros. No hizo falta subir a la segunda planta, todas las plantas fueron muertas.
Amanecía, y habiendo continuado con las guardas terminamos el descanso.

Ahora todas las plantas marchitas estaban casi secas. Dejamos a los niños en la casa habiéndola asegurado previamente y suministrado alimentos para varios días, y les dimos instrucciones por si volvían a ser atacados, y salimos en busca de respuestas, hacia el Norte, hacia lo que los niños mencionaban era el centro de todo el mal.

(6)Edificio cuidado y en buen estado, “Posada Río Verde” se podía leer en común sobre su puerta. Al entrar nos sorprendió ver humanos, algo que nos agradó, las preguntas hallarían respuestas y los niños no estarían solos.
Los lugareños se acercaron con amabilidad y solemnidad, nos invitaban a quedarnos, a que les ayudáramos mientras alguno nos instaba a irnos.
-¡Por favor ayudadnos caballeros! Debéis ir donde está todo aquello que nos mata- decían.
Nos acercamos amigables con intención de tomar algo, Hor-Dulkar por delante.
-¡Por favor ofreced nos vuestra ayuda, vuestra compañía, para ir donde está aquello que nos mata y que nos une, yooo hareee que nos hunaaamooossss !!! HHHAAAAaaaaagg !!- La mujer que terminaba su frase sacaba al mismo tiempo una daba de bajo sus ropas.
Nos preparamos para el combate, a igual que los atacantes, gentes humildes provistas de dagas nos atacaban sin razón aparente y tras pedirnos ayuda, hay algo antinatural en todo esto.
El combate era desigual, ellos sin armaduras sin conocimientos de armas no podían hacer mucho era un suicidio.
La daga de una mujer brilló por un momento, y su zumbido fue a posarse sobre el cuello de Hor-Dulkar (Paizo!), éste no había notado dolor, como cuando te cortas con algo muy fino, que no eres consciente del dolor, pero el enano comprendió la gravedad al ver el hilo de sangre de la herida, ahora sabía que por muy poco había estado muy cerca de la muerte. Éste echo hizo que nuestro compañero mostrara su aspecto más enfurecido.
Por su parte Myt se percató que algo sobresalía de la espalda de esa mujer, un tallo verdusco yacía clavado y por tanto unido a la mujer que se debatía entre vida y muerte ante las hachas del enano. Todos los que nos atacaban tenían el mismo apéndice vegetal, y cada vez que uno caía ese tallo se retiraba arrastrándose entre los huecos que encontraba para salir del lugar. Hor-Dulkar corrió tras un par de ellos a los que dio muerte. Finalmente todo se calmó, y aquellos aldeanos quedaron muertos, quizás nos dimos cuenta tarde, quizás ya no se podía parar, lo correcto hubiera sido cortar los tallos y dejar libres a estas gentes.

( 8 )En ruinas aún permanece en pie esta edificación, está en deplorable estado y da la sensación que se puede caer en cualquier momento. Aún así Sêdinel intenta entrar, con cuidado y pies de plomo se adentra poco a poco, desde fuera Hor-Dulkar junto a Myt ven como se comienza a desplomar, avisado por ellos el elfo reacciona rápidamente y logra salir indemne mientras el edificio se convierte en ruinas.

(9)Edificio quemado. (No recuerdo nada destacable)

(10)Este gran edificio de piedra forrado por enredaderas secas parece la entrada al gran recinto cerrado por grandes muros de vegetación, mientras Hor-Dulkar y Sêdinel se adentran en él, Myt tiene un pinchazo cerebral, y sin avisar se le ocurre convertir este edificio en el anterior visitado (quizás fuera él quien prendiera fuego al anterior), vamos que con su antorcha encendida prende al seco y combustible ramaje, causa por la que entra (supongo) de forma rápida y alocada con una sonrisa bajo su blanco pelo. La fachada comenzó a arder de forma demoníaca, las llamas se propagaban rápidamente.
Los tres comenzamos la exploración ajenos a lo que acontecía fuera, nos dividimos: Hor-Dulkar registraría la habitación derecha de abajo, Myt de la habitación izquierda, y Sêdinel de la planta de arriba que constaba de dos habitaciones, una a derecha y otra a izquierda. Mientras explorábamos ya nuestros lugares asignados nos vimos sorprendidos por grandes llamas que entraban desde el exterior, la voracidad del fuego prendía rápidamente en el interior ornamentado de madera y finas telas, y nos vimos obligados a salir sin terminar de ver todo.
Myt descrubrió una cristalera en la cocina (habitación izquierda de la planta baja) que daba a un grandísimo y frondoso jardín, así que en vez de salir decidimos entrar aún más, escapando así del fuego.




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Última edición por DaKrom el Miér 14 Ene 2009, 03:17, editado 6 veces





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MensajeTema: Re: Sesión 03/01/2009   Vie 09 Ene 2009, 12:05

El relato está servido, no es muy perfecto pero bueno, describe lo que pasó.





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MensajeTema: Re: Sesión 03/01/2009   Mar 13 Ene 2009, 22:39

buaaaag, gran sesión no?





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MensajeTema: Re: Sesión 03/01/2009   Miér 14 Ene 2009, 03:16

Ésta estuvo mejor, muy buena. Dinámica, divertida e intrigante.
Lo de los niños fue un cachondeo.





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MensajeTema: Re: Sesión 03/01/2009   






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